Mostrando entradas con la etiqueta Música. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Música. Mostrar todas las entradas

17 octubre 2008

Música animada

Y con eso no quiero decir «música joven ye-yé», no crean… Me refiero a algunos videoclips realizados con animación. Concretamente, vídeos de Madee y, particularmente, Kid Koala, que con eso de que le da al lápiz cosa fina, le cogió el gusto a darle formato visual a sus temas, para lo que no solo se ha servido de la animación; en el año 2003 publicó el libro
«Nufonia Must Fall», para el que grabó una banda sonora muy particular en la que dividía los temas para hacerlos coincidir con cada página. Tanto los catalanes como el DJ canadiense nos visitan estos días.












08 octubre 2008

DR. WHO presenta MÚSICA PARA CENAR

Durante todo el verano, en la Fábrica de Sombreros se celebraron diversas cenas con pinchas invitados para amenizar el convite. Es lo que se llamó Cenador Musical.
Así que a mí también me invitaron a pasar por allí una noche de julio. Sin embargo, pensé que sería más interesante crear algo diferente en casa, para dar ambiente, que poner la música en directo. Aquí dejo el resultado, para que se lo descargue quien quiera. La sesión incluye Mad Professor, Gudrun Gut, Theophilus Beckford, Arto Lindsay o Lali Puna.

¡Cene y triunfe! ¡Ascienda en la escala social! ¡Aumente su popularidad!
DR. WHO presenta MÚSICA PARA CENAR
(incluye instrucciones precisas para convertir su cena en un éxito).


Descarga de aquí.
O de aquí.


*la foto original es de Celia Macías, los cubiertos son de Irene Mala. Gracias.

06 febrero 2008

Terminar así

Aguantar estoicamente, acercarse el final y de repente: esta canción. Eso es querer morirse. Morirse.



Come with me
My love
To the sea
The sea of love
I wanna tell you
How much
I love you
Do you remember
When we met
Thats the day
I knew you were mine
I wanna tell you
How much
I love you
Come with me
My love
To the sea
The sea of love

I wanna tell you
How much
I love you...

03 febrero 2008

sin nombre

Cuando se editó "( )" en el año 2002, las canciones nacieron sin nombre. Nadie necesitaba ponerle título a la música. Así se editaron las 8 canciones, solo numeradas.

Después, pudo echarse un vistazo a la web oficial, donde la banda explicaba los títulos "no oficiales" para cada tema; al fin y al cabo, ellos tenían que llamarlos de alguna forma al apuntarlos en el setlist.

Un año más tarde se editaba un single con nombre, donde la maravilla número 1, aquella que abriera el último disco, era bautizada como Vaka. Igual que la hija de Orri, su batería. Este es el vídeo.

Debajo, otra maravilla. Y otra más. Las tres completan el DVD-Sgl.


untitled #1 (a.k.a. vaka)


svefn-g-englar


viðrar vel til loftárása

26 octubre 2007

PICHIFLÍS "The Fanzine" 200 pts.

Pichiflís surge en el año 93, cuando unos cuantos compañeros de instituto y un amigo, se juntan para poner en marcha un fanzine. La idea era reflejar en papel todo aquello que nos parecía interesante, bajo el lema “tope cutre – tope pirata”. Al final, supongo que por comodidad, el fanzine fue básicamente musical, con algunos cómics, textos…

¡Ni! y ¡Pon! nos propusimos montar algo juntos; él dibujaba y a mí me gustaba escribir, así que empezamos a fantasear con una pareja de ladillas que se llamaran Ni y Pon, y que nos representaban a nosotros. Las ladillas se convirtieron en nuestras mascotas (del fanzine) y creo que “¡Ni-Pon!” fue la primera propuesta de nombre; al proyecto se sumaron Pato y Pingüi, y así nació el equipo oficial, que contó con la ayuda de algunos amigos. A nosotros nos interesaba mucho más trabajar y conocer gente, y cualquiera que haya hecho un fanzine sabrá lo que eso significa. Dábamos carta blanca a quien quisiera hacer algo con nosotros, y quizá por eso algunos contenidos parecían cogidos con pinzas.

Los nipones travestidos,
uno de sus pasatiempos favoritos

¡Ni!, ¡Pon!, Pingüi y Celis, en clase

Casi siempre que me embarco en una cosa de estas características, me pasa algo parecido: quiero tenerlo todo bien atado; lo que es positivo, si lo consigues, pero es un coñazo porque necesitas mucho más tiempo para hacer el trabajo, supervisar el de los demás, andar detrás de la gente para que entregue las cosas a tiempo, escribir cartas, hacer las fotocopias (que no nos sacaban en la oficina de familiares o amigos)… Por ejemplo, con respecto a la maquetación…, aquello era una suerte de corta y pega (aunque creo que con la suficiente gracia), en una época donde no sabía ni lo que era un escáner. Ya habréis supuesto que esto eran fotocopias en blanco y negro, ¿no? Pese a todo, también me escapaba de mis responsabilidades, porque si Roberto (¡Ni!), tenía que dibujar los cómics, se suponía que yo tenía que hacer los guiones, pero en lugar de eso, me dediqué a hacer mis propios dibujos, sin tener ni idea…

La prueba 1 de que no tengo
ni puta idea de dibujar
El cómic emo definitivo

En el primer número, no teníamos apartado de correos, y como no nos apetecía poner nuestro domicilio particular, logramos engañar a alguien (creo que Barbita) para que pusiera el suyo. Recibimos (y hablo de memorieta) un total de… ¿dos cartas?, en los dos años y pico que sobrevivimos. Pero esas cartas hacían mucha ilusión.

En el año 94, después de no sé cuánto tiempo preparando el primer número, salimos a la calle. Recuerdo, como algo parecido a nuestro zine, el de Flema, un fanzine amigo con el que compartíamos colaboradores y ayudas varias. De hecho, gracias a Raúl, su cabeza pensante, logramos alguna entrevista “gorda”, como la de Devil Dogs (nº 2), a cargo de Kike Buitre. No obstante, Kike Babas y Kike Turrón, publicaron en el 96 un libro llamado “De espaldas al kiosco (Guía histórica de fanzines y otros papelajos de alcantarilla)” que resultó la enciclopedia del fanzinerismo en España y que no sé si ha tenido alguna nueva edición revisada, o siquiera competencia, donde aparecíamos reseñados. Era breve, pero entre otras cosas comentaban que hacíamos un zine “romantic-punk”, cuya maquetación brillaba por su ausencia, y que incluíamos una polla como póster, finalizando tan linda crítica con un “guarretes ellos”.

Por estas cosas nos llamaban machistas

Bajo recomendación, prometimos periocidad bimensual. Craso error. El segundo número salió más de un año más tarde; era un poco menos cutre, así que a la gente le gustó menos… Y así fuimos acumulando más y más material para un tercer número, que tenía que haber salido y nunca salió… Me cansé de llevar tanto curro mientras había gente que apenas movía el culo y, sobre todo, extravié gran parte de los contenidos. Más de diez años después, encontré una carpeta perdida en casa de mi madre; al abrirla asomaron aquellas entrevistas transcritas a mano, cómics terminados, y reseñas varias… Me hizo mucha ilusión, pero obviamente era bastante tarde. Hoy presento, en exclusiva, parte de ese material inédito: El Capitán Straight.

La gente todavía se acuerda de aquel par de números, cosa que me honra. Pichiflís marcó parte de mi adolescencia, aunque fuera para perder el tiempo sanamente. Dudo mucho que alguno de los artistas que hicieron posible aquello esté leyendo esto, pero me gustaría mandarles desde aquí un fuerte abrazo. Que esto sirva de agradecimiento y homenaje.

Falo que sí.

¡Ni-Pon! (nº 2)

Cómic inédito

07 febrero 2007

Danny B. Goode

Tengo mucha mierda dentro, pero para volver al blog, prefería hacerlo con una de las secuencias más memorables de mi cabezota, puede que no estéis preparados para ello pero a vuestros hijos les encantará...


03 octubre 2006

Enamorarse de una cantante
(por lo menos tres veces en la vida)

Esta tarde me sobrecogió una extraña y entrañable sensación de tristeza. Escuchaba Françoiz Breut…

Héctor se enamoró de ella cuando la vio en el escenario hace unos años; la recuerdo francesita y menuda.

- No tienes nada que hacer, es la chica de Dominique A. Parece un tipo importante y grande - le desanimé yo.

Años más tarde, mi amigo aún la recordaba sentada en un portal de la calle. Los dos la miramos y yo tiré de la camisa de Héctor dando un paso hacia ella; él giró la mirada raudo, disimulando y acelerando su paso sigilosamente, como para no ser visto.

Alguien (llamémosla X) hablaba sobre lo mucho que sumaba a un tipo estar sobre un escenario, y más con un instrumento encima… Lejos de pensar que siempre lo llevan puesto, me aventuré a preguntar a qué instrumento se refería. Parece ser que X manejaba una compleja y extraña teoría alrededor de cada instrumentista e incluso sobre su posición en el escenario: estaba el ligón, el perdedor, el segundón…, pero siempre había uno con más encanto. No comulgo con dicha teoría, pero claro, no he vivido rodeado de grupos musicales de féminas que apoyen o desmitifiquen tan curiosos argumentos.

Hace algunos años también, me fui solo a ver un concierto de Múm. La vocecita de Kristín me llegó al alma y aunque entre instrumentos de juguete y compañeros, aquello se suponía una banda, a mí me parecía una solista pequeña y vergonzosa.

No es nada original lo que voy a decir, pero es algo así como meterse en la famosa novela de Nick Hornby y escuchar una canción que nunca te ha gustado, saliendo de ese ser del que te acabas de enamorar, pero mucho mejor, porque a mí sí me gustaba su música. Supongo que la mayoría de vosotros no creéis en ese amor, pero me importa un bledo… Como decía, estás metido en la novela de Hornby (o mejor, en la peli, porque si todas las tías –por alguna extraña razón que no acabo de comprender- se identifican con el coñazo de Bridget Jones, todos los tíos tenemos derecho a identificarnos con Alta Fidelidad –al menos los que creemos que la música vale la pena de verdad) y un amigo te suelta al oído “Quiero salir con una músico.”

- Yo quiero vivir con una músico –responde otro-. Compondría conmigo, le daría consejos y a lo mejor incluiría nuestras bromitas íntimas en la contraportada.

- O una foto mía en el interior -se supone que ha de contraatacar el primero.

- Aunque sea en segundo plano… -se conforma un tercero.

En realidad yo podría ser cualquiera de los tres babosos… Pero como eso sólo pasa en los libros y en las pelis, yo estaba allí solo y no me apetecía charlar con cualquier desconocido. Casi mejor, soy demasiado vergonzoso para mostrarme sin máscara todo el rato mientras me chorrea la emoción.

Cuando acabó el concierto, me acerqué al escenario, olía a Lou Lou y tabaco, así que mi olfato se centró en el dichoso perfume que me sabía de memoria y miré a mi alrededor buscando la procedencia. Me encontré con que los gorilas de la puerta estaban invitando a la gente a despejar la sala. Sobre uno de los altavoces del escenario reposaba una hoja que Kristín sostuvo durante gran parte del concierto. Un tipo larguirucho que se parecía sospechosamente a Shaggy echó la zarpa (aquellos no eran brazos, de veras que no) a la velocidad estúpida sobre la hoja y levantándola en el aire, victorioso, se giró hacia su grupito de amigas, gritando histérico, mientras mostraba su trofeo. Al volver la mirada al escenario, me topé con un par de pequeños pies, levanté la vista y di con un cuerpo que se agachaba palpando el suelo con las yemas de los dedos. Shaggy se volvió hacia ella y soltó algo ininteligible mientras dejaba la hoja en su sitio, y no se habría sentido más orgulloso llevándose la hoja de allí en lugar de “intercambiando” un objeto con ella. Si entonces se hubiera estilado llevar la cámara digital a todas partes, seguro que no se habría librado de los dichosos flashazos.

Una gran mano agarró mi hombro. Me sobresalté. Era un gorila que me pedía, un poco menos educadamente que antes, que saliera de la sala. De hecho fue entonces cuando reparé en que el recinto ya estaba casi vacío. Perezosamente iba a dirigir una última mirada a Kristín, cuando me percaté de que ya se había molestado en observarnos.

- It’s OK.

Y con una sonrisa, terminó por recoger su hoja, girar sobre sí y caminar dando saltitos hacia el backstage. Ya en la sombra de los camerinos volvió a girarse hacia mí y como si se llenara de vergüenza al descubrirme aún en el mismo sitio clavando la mirada sobre su retina, volvió a sonreír y tapó su cara. La mano del gorila, esta vez en forma de duodécima campanada, llamó mi atención mientras mi oído escuchó cómo me llamaba. ¡Escuché su voz! Pero cuando volví a mirar la puerta del camerino, ya no estaba. Tan despacito como me dejaron caminé hacia la salida, girándome cada dos pasos…

Normalmente, por las noches me gusta pasear por la ciudad, pero en aquel momento, no recuerdo exactamente por qué, me quería alejar de allí lo más rápidamente posible; supongo que era como si me hubieran arrebatado un sueño y quisiera olvidarlo lo antes posible. Subí a un taxi y solo unos metros más adelante se detuvo en el semáforo. A nuestro lado había un gran autobús negro, miré hacia arriba con la curiosidad de un gato y la vi en la ventana. Dibujaba un corazón con el vaho en el cristal. En el centro, su sonrisa. El taxi arrancó y me giré en el asiento, sintiéndome niño. Puse una mano en el cristal y quise pedir al taxista que parara… pero no lo hice.

Llegué a casa y escuché “Green Grass of Tunnel”. Cerré los ojos y me di cuenta de que estaba escrita para mí y cuando la retengo en la memoria auditiva suena casi tan bonita como en directo, pero aquello solo lo recuerdo yo. Quién sabe si ella también…

27 septiembre 2006

That's entertainment

Liars
27_La Coruña_Playa Club
28_Madrid_Moby Dick
29_Zaragoza_Casa de Loco
30_Santa Pola_Camelot



Aggrolites
30_Bilbao_Santana 27
01_Madrid_Gruta 77
02_Valencia_El Loco
03_Barcelona_Apolo 2



DJ Qbert
05_Madrid_Balcón de Rosales
06_Granada_Industrial Copera
07_Bilbao_Pza. de toros (BUM Festival)
08_Barcelona_Apolo

25 septiembre 2006

08 septiembre 2006

La tristeza es contagiosa


Desde pequeños nos han enseñado a creer erróneamente que sentimos con el corazón, un órgano vital que se asocia a los más profundos e intensos sentimientos. Por supuesto, necesitamos el corazón, pero no para sentir, eso es sólo una metáfora…

Cuando sentimos una emoción, ésta viene dada directamente por una orden que lanza nuestro cerebro, muchas veces inconscientemente; es lo que se conoce como pensamiento automático, todo aquello que nos decimos interiormente y en lo que, en la gran mayoría de las ocasiones –desgraciadamente- ni nos fijamos.

Muchos pensaréis que eso no es más que una tontería, que los hechos tristes o alegres, lo son porque sí y, obviamente, nos sentimos así porque es lo que toca en cada momento. Bien, las situaciones, efectivamente, desatan un pensamiento, pero es el pensamiento el que nos hace sentir de una manera y no de otra. Por esa razón, unas personas reaccionan de una manera ante un hecho, y otras de una forma totalmente distinta, cuando en realidad están viviendo la misma situación; ¿por qué?, porque no la encajan de la misma manera.

Esta teoría sería suficiente para desbaratar el título que le he dado a este texto, porque en realidad, la tristeza, como la alegría, no se contagian, pero es que los seres humanos, aun suponiendo que nos movemos por una lógica teóricamente aplastante de nuestra especie, en realidad nos movemos por emociones. Muchas veces, estas emociones de las que somos testigos, se nos pegan al “corazón” como si fueran víricas y, a veces, como si no pudiéramos evitar sentirnos más que como nos sentimos convirtiéndose casi en un imposible tan siquiera plantearse sentirse de otro modo.

En ocasiones basta una palabra de un amigo, la mirada de un ser querido, una sonrisa, un sonido o un olor… Algo que nos comunique algo que quizá buscamos desde lo más profundo de nuestro ser, para desatar un contagio emocional. Y entonces, nuestra irracional manera de ser deslumbra por la ignorancia de la que hace alarde, porque nos muestra vulnerables… ¡Pero también terriblemente humanos!

Entonces, en la máxima vulnerabilidad de nuestras emociones, corremos el riesgo de sentirnos profundamente hundidos o, por el contrario, felizmente dichosos… Es entonces cuando nos dejamos llevar por la negrura del momento y nos encerramos en casa con música especialmente elegida para la ocasión y nos atormentamos en una esquina arropados de lágrimas; da igual saber lo mucho que vamos a sufrir, no hay ningún plan mejor. Conclusión: somos terriblemente masoquistas, pero sobre todo masoquistas emocionales, y el dolor del corazón es –o puede ser- mucho más profundo e intenso que el dolor físico. Por el contrario, quizá hayamos elegido dejarnos contagiar por la felicidad y salir a tomar el aire sonriendo como estúpidos, sin saber por qué, da igual, porque lo importante es sentirse embriagado por el momento…

Aunque en ocasiones incubamos lentamente esas sensaciones dentro de nosotros, estando bajo aviso de lo que se nos viene encima (generalmente cuando lo que se nos viene encima es un sentimiento de tristeza), también es cierto que otro tipo de personas más extremas, cambian de estado de humor de manera radical, casi sin previo aviso; puede ser una tendencia que radique en una mera depresión, bipolaridad, nerviosismo… Cuando esto ocurre, parece que el contagio emocional está a la orden del día, y que no sólo te irrita o te satisface todo de repente, sino que te dejas llevar por ese sentimiento que otro ha empezado a experimentar antes que tú… ¡Celos emocionales! (más o menos).

Sin duda, saber que en nuestra mano (o mejor dicho, en nuestra cabeza) está la llave de nuestra felicidad, debería hacernos el camino hacia ésta más llevadero, pero a veces se diría que le han cambiado la cerradura a la dichosa puerta. Yo me sigo embriagando de la tristeza ajena, y da igual lo ilógico que sea, me dejo llevar y me hundo hasta que el desencantamiento o la apatía vencen el estúpido estado en el que me sumo. Pero ¿por qué casi siempre es la tristeza la que se contagia? Estornuden más sonrisas, por favor…









03 septiembre 2006

¿Madonna?



No gracias... Durante los 80 hubo muchas otras, con más gracia, carisma y originalidad. Madonna no dio con ninguna clave no inventada, sin embargo fue ella la que se llevó la fama (y se quedó con ella); otra prueba de que el talento no lo es todo para llegar a lo más alto.

Este fue el único hit de 'Til Tuesday. Es verdad, como dice Peter, Aimee Mann se parece a Eva...



"She's so unusual", el debut de Cyndi Lauper, se comió con patatas al de Madonna; por contra, le tocó permanecer siempre a su sombra... Bien por Cyndi, que es una Goonie y grabó este delicioso vídeo, que me pone de buen humor y me hace imaginarme como una chica pasándolo en grande, bailando, vestida con gasas, guantes largos, medias de rejilla... Y hasta aquí podemos leer.



En Europa, los ritmos más electrónicos siempre fueron de los ingleses y, especialmente, de los alemanes. Y fue en Alemania donde un modesto grupo liderado por una guapa teutona, dio en la diana con un tema que posteriormente fue grabado también en inglés. Si tenéis la oportunidad, no os perdáis la peli "Nena, tienes un problema", es terrible. ¡Vivan las german hairy girls!



Y volviendo a los EE.UU., Berlin se dieron a conocer bajo la sombra de Giorgio Moroder (para quien interpretaron el popular "Take my breath away", que ganó un Oscar en el 86). A ritmo de puterío de raso, Terri Nunn se llamaba a sí misma puta en su increíble debut. En una reciente aparición en televisión, en una especie de "¿Qué pasó con...?" esta mujer demostró haber hecho un pacto con el diablo, porque estaba aún más guapa que entonces. "Sex" me pone cachondo...



Debbie Harry era una conejita de Playboy que bailaba como una maniquí (este hecho es paranormal, teniendo en cuenta que había sido bailarina de bar). Realmente atómica.



Y ahora, yo me pregunto ¿por qué casi todas eran rubias de bote? Eso es lo que realmente me inquieta. Investigaremos...

13 agosto 2006

Temazo...

3 valses modernos







12 agosto 2006

¿Te quieres casar conmigo?


La cirugía estética apesta

A lo mejor no ha sido el quirófano, han sido las drogas, pero a mí me da en la narizota que Christina Amphlett se ha hecho un retoque... Sin duda, cualquier tiempo pasado fue mejor.


Antes:


Después:


09 agosto 2006

El último beso

Cuando acababa el año 2005 me tocó recapacitar sobre mi vida. Le di vueltas a todo lo que me rodeaba y pensé algo que ya escribí por ahí…

“Siempre hay un último beso… SIEMPRE. Para cada uno de nuestros seres queridos y con ellos. Siempre habrá un último beso que demos en una mejilla, en la frente o en los labios. Siempre. Me pregunto cuántas veces hemos entregado un beso sin sospechar que después no habría más. Cuántas veces hemos deseado que ése no fuera el último de todos, pero da igual. Si quieres más, TE JODES… A veces no hay más que hacer.

”Un día, cuando estéis acurrucados entre el pecho de vuestra pareja y ésta deje un pequeño y caluroso beso en vuestra carita, pensad que puede ser el último de todos. Igual que ocurre con los “te quiero”, “hasta luego”, abrazos, sonrisas, miradas, llamadas…

”Tenemos fecha de caducidad y eso me ha puesto jodidamente triste.

”(…) me regodearé en recuerdos, en anillos de compromisos devueltos, en abracitos y caricias, en esos “te quiero” sinceros pero con fecha de caducidad, en todos esos momentos que ya no volverán porque fueron los últimos… Ha sido un año extraño, y quiero hundirme un poquito en la normalidad que nunca he comprendido. Tampoco es verdad pero en fin…"

Hace días volví a pensar en los últimos besos y recordé ese texto… Supongo que hay besos que siempre permanecen, que son eternos, en la memoria, en la carne y en el alma. Y esos son los importantes, tanto o más que aquellos que deseamos pero que nunca llegaron; porque esos besos ansiados también pueden ser eternos, y un día, de ancianitos los recordaremos con un amargo gesto por haberlos dejado pasar de largo, por no haberlos sabido dar en el momento preciso, no haber querido o no haber podido. Es triste dar más importancia al deseo y anhelo que a la realidad vivida, pero ¿de qué nos sirve la fijación en la realidad cuando no hacemos más que evadirnos de ella?

“Aquí estoy. Decides que la eterna adolescencia termina y que es hora de crecer, y crecerás. Entonces todo cambia. Y esta vez cambiará. Tendrás una casa, más grande, con piscina, un garaje para el coche y un jardín muy cuidado. Un porche florido y puertas esmaltadas, un perro al que llamarás Marx y un barco al que llamarás Giulia. Tendrás la salud asegurada, la vida asegurada, una nevera siempre llena para no sentirte pobre. Una alfombra étnica para seguir sintiéndote joven, y ventanas por las que siempre entra el sol. Y entonces tendrás tu familia feliz, unos hijos sanos, y a ella. A ella, que te recordará todas las cosas bonitas que habrás tenido. ¿No es eso lo que siempre has soñado? (…) ¿La felicidad es esto? Yo creo que sí.” *


Afortunadamente, yo creo que no…



* texto de “El Último Beso”.

08 agosto 2006

Déjame

En el país de los sueños...

En el país de los sueños se escribe sin manos
Jamás he visto una cara más bonita que la tuya
Esta noche me han cosido a tiros
He oído tus gritos, he soñado contigo
Y hemos resucitado
En el país de los sueños
Con los labios pegados
Como caramelo caliente
Uh, para siempre…

07 agosto 2006

Summertime

En España, durante los años 80, el pop más pijo y el cine más rancio llevaban el apellido Summers. Pero no quiero contar la historia de esta familia, sólo pretendo hacer un repaso a un par de aspectos “oscuros” de su carrera.

Para aquellos que crecimos durante los 80, Hombres G era un grupo que odiabas o amabas. Como yo prefería el terrible jevi metal, por supuesto tenía que odiar a Hombres G, y más me valía no hacer ver lo contrario entre mis amigotes. Daba igual que no gustasen, ya estaban l@s herman@s, o l@s herman@s de los amig@s, para ponerte sus discos, ya estaban las radios y los programas de televisión… Estaba por todas partes. Recuerdo con especial cariño cómo nos colábamos en el cine de verano (yo debía tener unos diez años) y corríamos como locos tapándonos los oídos cuando en el intermedio nos colaban aquella de “Visite nuestro bar”. ¿Para qué querías tener sus discos si los oías allá donde fueras?

Justo cuando el grupo se disponía a empezar con el tercer trabajo, estrenaron su primera película (“Sufre Mamón”), en el año 87. Tocaban el cielo del éxito. Yo me la tragué en el cine, y supongo que muchos de sus detractores también (la sala estaba llena de jevis) y ahora la recuerdo como un producto muy divertido. En aquella película pegaban al grupo, había otro grupo más pijo que ellos (Fiebre Amarilla), aparecen de punkis (cuando se llamaban Los Residuoss), hay una actuación de Antonio y Carmen (“Sopa de amor”)… Eso sí, la historia de la banda se cuenta como les da la gana… Por ejemplo, aunque en la inmensa mayoría de biografías que se pueden encontrar del grupo, se pasa por alto, ¿sabíais que Pepe, el punki, fue un personaje real? Lo recordaréis porque en la peli era el que más molaba, llevaba cresta y tenía un mono; bueno, Pepe es interpretado por un actor, pero su historia fue más o menos como se cuenta en la peli. Hoy es el bajista de Skunk DF, un grupo de chándal metal.


Pepe, el de la peli.


Pepe, el de verdad.

Y ahora vamos con una de “parecidos”… Si Manuel Summers (padre de David) fusiló una idea ajena para su célebre To er mundo é güeno”, su hijo no podía ser menos. El primer disco de Hombres G está plagado de “guiños” y parecidos razonables; de todos ellos, tan sólo atribuyen la autoría a uno de sus creadores: “No Lloraré” aparece acreditada a David Summers y Alice Cooper. Sin embargo, no dice nada del parecido entre “Venezia” (segundo gran rompepistas en cualquier fiesta que se precie por detrás de “Blue Monday”, no falla) y “Centro di gravità permanente”, de Franco Battiato; ni tampoco dice nada de “Dejad que las niñas se acerquen a mí”, absoluto fusilamiento de “Don’t worry baby”, de Beach Boys… En su segundo disco, hacen un pequeño “homenaje” al tema “At the Zoo” de Simon & Garfunkel, con “Marta tiene un marcapasos”; no sé si en los créditos se atribuyen la autoría pero viendo lo que hicieron con su primer disco… Seguramente, su discografía siga con más parecidos razonables, pero hasta aquí podemos leer, que la segunda parte de su carrera me interesa bien poco.

Y ahora, que cada uno juzgue por sí mismo:

Hombres G “Dejad que las niñas se acerquen a mí” (mirad en 10’45’’)

Beach Boys “Don’t worry baby”

Hombres G “Venezia”

Franco Battiato “Centro di gravità permanente”

Hombres G “Marta tiene un marcapasos”

Simon & Garfunkel “At the zoo”

05 agosto 2006

we'll make a lover of you