1. m. Gram.Empleo inapropiado de la conjunción «que» en lugar de la secuencia «de que»; p. ej., *A pesar que amanece.
Mientras que el dequeísmo parece asimilado por la sociedad, el queísmo suma y sigue. Cuando el emisor lanza el error sonoro, cabe la posibilidad de que el oyente esté a otra cosa y ni se entere (dicen que si el error no es escuchado, es que no ha sido emitido, o algo…), pero ¿y si el error se incluye en el título de una película? Ahora bien, ¿hay error gramatical en estos títulos? Aunque la regla parece afirmar que sí, no tardó en salir en defensa de la pureza lingüística el mismísimo Lázaro Carreter para sentar cátedra: la construcción de “Antes que anochezca” era correcta. En realidad, las dos son correctas. Y lo mismo para “Antes que el diablo sepa que has muerto”.
Se dice, se comenta, que el título de esta última iba a ser “Atraco al destino”. Al menos, nos habríamos ahorrado estas discusiones…
16 febrero 2007
“V” de Revolución
Ya he visto “Vde Vendetta”; me llegaban opiniones sobre la película y la sombra de su cómic siempre planeaba sobre ella, pero como ni he leído del cómic ni me he dejado influir mucho (creo) por opiniones varias… Además, lo que quiero no es dar mi opinión sobre la película, que –por otro lado- sí, me ha gustado… Pese a lo manido del tema de totalitarismo político, sigue resultando; pero mi pregunta es clara: “¿Por qué?”. De acuerdo, es una peli, una peli mainstream, no se le pueden pedir peras al olmo, pero “¿por qué?”, así como un niño, seguiré preguntando… Es muy sencillo poner a un malo malísimo disfrazado de filonazi, golpear al pueblo impunemente, observar como Gran Hermano cada movimiento…, pero acaso ¿hace falta llegar a estos límites de película para decir “basta”? Desde que el sistema democrático funciona como funciona, hay algo que apesta; sin embargo, debemos besar el culo al Gran Eje del Bien que cuida de que cada cuatro años nos dejen depositar la hoja en la urna. Pues más nos valdría colocarnos diariamente una de esas máscaras, resultar anónimos al Gran Ojo, resultar uno u otro (da igual recordar la acción dramática de “V de Vendetta”, que la acción cómica de “Los Tres Amigos”), resultar molestos sin que pudieran tocarnos, mejor porque no pueden que porque no saben a quién deben…
Si cada día se conspira, se planifica el mañana, el hoy e incluso el inconcluso ayer, se maneja el hilo conductor, se saca de donde ya no hay para rellenar el hueco apenas imperceptible de donde hay… Si todos los días siguen ocurriendo todas estas cosas, sigo en mis trece de niño cabezón, ¿y me pregunto por qué? ¿Por qué esperar al 5 de noviembre…?
22 septiembre 2006
Mondo lirondo
(y otras mierdas contemporáneas)
Hace poco he vuelto a leer, escuchar y saber acerca de la utilización de animales (ya sean vivos o muertos) en espectáculos en directo. La subversión, el escándalo, el nihilismo… Tocar la fibra del espectador, en caso de que lo hubiere. Muchas son las excusas dadas por los artistas y muy pocas las puertas con las que se encuentran a nivel legal, ya sea por desconocimiento del espectador que puede denunciar la obra, ya sea porque las leyes que imperan en determinadas regiones no son suficientemente explícitas respecto al tema, o simplemente, pecan de ambiguas.
Hace unos meses escribí sobre Rodrigo García y La Carnicería Teatro. Ejemplo perfecto de artista que quiere pecar de inconformista, sin darse cuenta de hasta qué punto llega a pecar de lo contrario.
Recientemente, fue entrevistado en televisión acerca de “Accidens – Matar Para comer”. Denominada “performance culinaria”, en “Accidens” se cuelga un animal vivo para seguir con detenimiento su reacción y comportamiento, escuchando los latidos de su corazón, observándolo…, mientras es despedazado a machetazos y preparado para su cocción.
“¿Y todo para qué?” Así terminaba la entrevista. Rodrigo García ofrecía una mirada perdida e infantil como toda respuesta a la “insolente” pregunta del entrevistador.
Tras un accidente, este iluminado de la crueldad escénica creyó necesario despertar el interés de los humanos frente a la naturaleza; cree que nos estamos deshumanizando poco a poco, porque para comer ya sólo necesitamos ir al supermercado y comprar una lata, sin necesidad de salir al campo para cazar la presa. ÉL es EL elegido para despertar nuestra conciencia salvaje dormida durante años de acoplamiento en el sillón, frente a la tele. ÉL es EL elegido para traer de vuelta el espíritu de supervivencia al género humano.
Estos son sus argumentos.
Sin embargo, mientras en España la obra se ha representado sin mayores problemas, en Italia, la Liga Antivivisección llevó a los tribunales la denuncia (concretamente contra Juan Loriente) de un espectador particular que observó la matanza el día del estreno en el Festival Conteporanea.
Los ejemplos de muertes en directo se multiplican durante la historia de la humanidad, y aunque en nombre del arte -como excusa perfecta- aunque no abunda tanto, también tienen su aceptación (como tienen su desaprobación). Sin embargo, esta desaprobación -que normalmente se lanza a gritos- de personas escandalizadas, sugiere diferentes apuntes filosóficos, culturales y éticos.
La muerte del animal para uso y disfrute humano parece justificada por gran parte de la sociedad moderna: el animal en el plato es válido; si embargo, el animal colgado en un escenario, rajado y cocido aún vivo, no; como tampoco es válido el maltrato al toro en una plaza; como tampoco vale apalear hasta la muerte un perro (aunque este caso concreto, tan de moda últimamente por el caso del maltrato en Galicia, merece atención especial, curiosamente, el acusado –grabado y denunciado-, defiende su honor ante un público encolerizado que no para de lanzar improperios contra el veterinario que grabó y denunció el caso)…
Que hoy por hoy en España se aplaudan casos tan explícitamente brutales como el acaecido en Galicia en el año 2004 quizá no sea habitual, pero seguimos comprobando que existe una doble moral que traza la línea entre lo válido y lo inapropiado a su libre albedrío, de manera que cada cuál se pone una venda frente al plato que come, o se lo piensa mejor antes de llevarse el tenedor a la boca…
Cuando Rodrigo García preparó la obra, quizá no pensó que su mensaje tenía doble filo. Si bien su forma y mensaje son abiertamente especistas, la reflexión que deja sobre la mesa acerca de lo que en realidad comemos tiene un interés bastante singular.Pero la historia del maltrato animal y La Carnicería no es nueva; hace cinco años llevó a los escenarios un espectáculo en el que los catalanes Standstill aterrorizaban a un burro amarrado que pretendía soltarse a toda costa durante la interpretación.
Las muertes de animales, los ensañamientos y torturas… están a la orden del día. Cuando este tipo de comportamientos son grabados para fines lucrativos (e incluso, en ocasiones, “artísticos”), los vídeos son denominados “mondo”; estas películas seudo documentales (que muchas veces mezclan ficción con imagen real), originalmente pretendían ser una puerta abierta al mundo “salvaje” desde un punto de vista puramente occidental, mostrando crudas imágenes de accidentes, matanzas, sacrificios, muertes…, principalmente del mundo que habitualmente se conoce com salvaje (ya sea por su menor contacto con la cultura occidental o por su estado plenamente salvaje -léase la naturaleza). Durante los 60 y 70 este género se explota de tal manera que el escándalo no tarda en llegar. Sin embargo, películas como “Hombres salvajes, bestias salvajes” (donde, entre otras lindezas, se muestra el saqueo de un poblado indígena y el asesinato y castración de sus habitantes) son tachadas de fraude, ya que muchas de las situaciones mostradas son ficticias. Digamos que el “mondo” es el equivalente “cultural” al mítico cine “snuff”, en el que teóricamente se elige una víctima real para ser torturada o asesinada. Hay mucha leyenda en torno al cine “snuff” e incluso a si realmente existen estas películas; creo que pecamos de ingenuos negando una evidencia que está a la orden del día. La gente graba situaciones que les resultan excitantes; en ocasiones el asesino disfruta matando… Negar que existan grabaciones de asesinatos llevados a cabo con el único fin de ser inmortalizados, me parece irrisorio. Sin embargo, diferentes expertos en cine oscuro y underground siguen negando públicamente la existencia de dichas películas. El mercado alternativo dedicado a su comercio, o una cerrada red de visionado de películas “snuff” sugieren una idea excelente para explotar dentro del género ficticio (recordemos el caso de “Tesis”), aunque sigue quedándose en “tablas” la lucha entre realidad y ficción.
Recuerdo haber dado hace muchos años con excepcionales y raros catálogos de vídeo donde se ofrecía la venta de alguna película “snuff”; por supuesto, una película real no se ofrecería en un catálogo de venta por correo… O quizá sí, no hay mejor manera de maquillar la realidad que mostrándola tal como es (no hubiera sido la única película prohibida de todo el catálogo, recuerdo bastantes títulos de la aventajada Traci Lords). El precio excedía con creces el de las demás películas del catálogo… En cualquier caso, el escándalo está servido.
Desde mi postura personal, entiendo que haya gente que se alimente de carne y, sin embargo, se escandalice frente a la tortura de un toro, o frente a “Accidens” (por poner dos ejemplos), sin embargo, no comparto esa doble moral. Normalmente ellos ven un referente puramente lucrativo y lúdico en el espectáculo, mientras que no prestan la misma atención al pedazo de animal con el que se alimentan. A la gente no le gusta que le recuerden lo que come, normalmente se sienten heridos en su orgullo, atacados personalmente o, simplemente, avergonzados, reconociendo no querer reflexionar sobre el tema. Si bien entiendo que exista una doble moral, no entiendo preferir vivir con una venda en los ojos.
Por lo visto, hay quien para sentirse vivo, necesita ser partícipe de la muerte… En ocasiones escuché aquello de “la vida es así”. ¡Cuán equivocado concepto!
LA
MUERTE es así.
09 agosto 2006
El último beso Cuando acababa el año 2005 me tocó recapacitar sobre mi vida. Le di vueltas a todo lo que me rodeaba y pensé algo que ya escribí por ahí…
“Siempre hay un último beso… SIEMPRE. Para cada uno de nuestros seres queridos y con ellos. Siempre habrá un último beso que demos en una mejilla, en la frente o en los labios. Siempre. Me pregunto cuántas veces hemos entregado un beso sin sospechar que después no habría más. Cuántas veces hemos deseado que ése no fuera el último de todos, pero da igual. Si quieres más, TE JODES… A veces no hay más que hacer.
”Un día, cuando estéis acurrucados entre el pecho de vuestra pareja y ésta deje un pequeño y caluroso beso en vuestra carita, pensad que puede ser el último de todos. Igual que ocurre con los “te quiero”, “hasta luego”, abrazos, sonrisas, miradas, llamadas…
”Tenemos fecha de caducidad y eso me ha puesto jodidamente triste.
”(…) me regodearé en recuerdos, en anillos de compromisos devueltos, en abracitos y caricias, en esos “te quiero” sinceros pero con fecha de caducidad, en todos esos momentos que ya no volverán porque fueron los últimos… Ha sido un año extraño, y quiero hundirme un poquito en la normalidad que nunca he comprendido. Tampoco es verdad pero en fin…"
Hace días volví a pensar en los últimos besos y recordé ese texto… Supongo que hay besos que siempre permanecen, que son eternos, en la memoria, en la carne y en el alma. Y esos son los importantes, tanto o más que aquellos que deseamos pero que nunca llegaron; porque esos besos ansiados también pueden ser eternos, y un día, de ancianitos los recordaremos con un amargo gesto por haberlos dejado pasar de largo, por no haberlos sabido dar en el momento preciso, no haber querido o no haber podido. Es triste dar más importancia al deseo y anhelo que a la realidad vivida, pero ¿de qué nos sirve la fijación en la realidad cuando no hacemos más que evadirnos de ella?
“Aquí estoy. Decides que la eterna adolescencia termina y que es hora de crecer, y crecerás. Entonces todo cambia. Y esta vez cambiará. Tendrás una casa, más grande, con piscina, un garaje para el coche y un jardín muy cuidado. Un porche florido y puertas esmaltadas, un perro al que llamarás Marx y un barco al que llamarás Giulia. Tendrás la salud asegurada, la vida asegurada, una nevera siempre llena para no sentirte pobre. Una alfombra étnica para seguir sintiéndote joven, y ventanas por las que siempre entra el sol. Y entonces tendrás tu familia feliz, unos hijos sanos, y a ella. A ella, que te recordará todas las cosas bonitas que habrás tenido. ¿No es eso lo que siempre has soñado? (…) ¿La felicidad es esto? Yo creo que sí.”*
En España, durante los años 80, el pop más pijo y el cine más rancio llevaban el apellido Summers. Pero no quiero contar la historia de esta familia, sólo pretendo hacer un repaso a un par de aspectos “oscuros” de su carrera.
Para aquellos que crecimos durante los 80, Hombres G era un grupo que odiabas o amabas. Como yo prefería el terrible jevi metal, por supuesto tenía que odiar a Hombres G, y más me valía no hacer ver lo contrario entre mis amigotes. Daba igual que no gustasen, ya estaban l@s herman@s, o l@s herman@s de los amig@s, para ponerte sus discos, ya estaban las radios y los programas de televisión… Estaba por todas partes. Recuerdo con especial cariño cómo nos colábamos en el cine de verano (yo debía tener unos diez años) y corríamos como locos tapándonos los oídos cuando en el intermedio nos colaban aquella de “Visite nuestro bar”. ¿Para qué querías tener sus discos si los oías allá donde fueras?
Justo cuando el grupo se disponía a empezar con el tercer trabajo, estrenaron su primera película (“Sufre Mamón”), en el año 87. Tocaban el cielo del éxito. Yo me la tragué en el cine, y supongo que muchos de sus detractores también (la sala estaba llena de jevis) y ahora la recuerdo como un producto muy divertido. En aquella película pegaban al grupo, había otro grupo más pijo que ellos (Fiebre Amarilla), aparecen de punkis (cuando se llamaban Los Residuoss), hay una actuación de Antonio y Carmen (“Sopa de amor”)… Eso sí, la historia de la banda se cuenta como les da la gana… Por ejemplo, aunque en la inmensa mayoría de biografías que se pueden encontrar del grupo, se pasa por alto, ¿sabíais que Pepe, el punki, fue un personaje real? Lo recordaréis porque en la peli era el que más molaba, llevaba cresta y tenía un mono; bueno, Pepe es interpretado por un actor, pero su historia fue más o menos como se cuenta en la peli. Hoy es el bajista de Skunk DF, un grupo de chándal metal.
Pepe, el de la peli.
Pepe, el de verdad.
Y ahora vamos con una de “parecidos”… Si Manuel Summers (padre de David) fusiló una idea ajena para su célebre“To er mundo é güeno”, su hijo no podía ser menos. El primer disco de Hombres G está plagado de “guiños” y parecidos razonables; de todos ellos, tan sólo atribuyen la autoría a uno de sus creadores: “No Lloraré” aparece acreditada a David Summers y Alice Cooper. Sin embargo, no dice nada del parecido entre “Venezia” (segundo gran rompepistas en cualquier fiesta que se precie por detrás de “Blue Monday”, no falla) y “Centro di gravità permanente”, de Franco Battiato; ni tampoco dice nada de “Dejad que las niñas se acerquen a mí”, absoluto fusilamiento de “Don’t worry baby”, de Beach Boys… En su segundo disco, hacen un pequeño “homenaje” al tema “At the Zoo” de Simon & Garfunkel, con “Marta tiene un marcapasos”; no sé si en los créditos se atribuyen la autoría pero viendo lo que hicieron con su primer disco… Seguramente, su discografía siga con más parecidos razonables, pero hasta aquí podemos leer, que la segunda parte de su carrera me interesa bien poco.
Y ahora, que cada uno juzgue por sí mismo:
Hombres G “Dejad que las niñas se acerquen a mí” (mirad en 10’45’’)
Beach Boys “Don’t worry baby”
Hombres G “Venezia”
Franco Battiato “Centro di gravità permanente”
Hombres G “Marta tiene un marcapasos”
Simon & Garfunkel “At the zoo”
27 julio 2006
Monólogo estúpido de un enamorado
Estoy haciendo el imbécil aquí.
Mañana voy a hablar contigo. ¿De qué voy a hablar? Del paro, voy a hablarte del paro, de que estoy parao, de que estamos todos paraos… Y de que estamos solos y de que…, y de que no sé, yo te puedo llamar a las 4 de la mañana y tú estás, y yo vuelvo y tú estás o no estás, y si no estás… y a veces sí estás, y eso del… del estar…
* "Ópera Prima".
La prima.
20 julio 2006
Try a little tenderness
Este tema fue compuesto allá por el 33 por J. Campbell, R. Connelly y H. Woods, y llevado al estudio de la mano de Bing Crosby. Sin embargo, todos lo recordaremos en boca de Ottis Reding, que grabó su popular versión en 1967.
Más tarde, en el año 86, la particular visión adolescente de John Huges, lleva a Jon Cryer (como Duckie) a interpretar una inolvidable secuencia en la que hace playback de la canción, por supuesto, y como no podía ser de otro modo, para impresionar a Molly Ringwald (como Andie). Era en “Pretty in Pink”, de Howard Deutch.
Ay, Duckie, qué pequeño te has quedado… Magistral interpretación, pero Andie se marcha con el guaperas de turno.
Ottis Reding en su gira europea del 67.
22 enero 2006
¿De veras ansiamos tanto el cambio? ¿Es imposible dejar de buscar lo que no tenemos, con lo que no contamos? Una de las eternas preguntas…
En “Alta Fidelidad” (novela de Nick Hornby, llevada al cine en una maravillosa adaptación dirigida por Stephen Frears y protagonizada por John Cusack), Rob –el prota, enamoradizo, escurridizo e indeciso-, se pregunta –sin respuesta aparente- el porqué de su insistencia en volver junto a Laura (la chica que le he dejado, rompiéndole el corazón)… A Rob le basta con interrogar a su ex chica y enterarse de que aún no se ha acostado con “el otro”, para salir a celebrarlo en la cama de “la otra”… Por supuesto, basta esa noche de pasión para volver a recuperar el tormento del abandono de Laura…
Es lo mismo que decía el texto del “Kamasutra” que recordaba ayer… Es el prólogo (La teoría de la Vaca Nueva) de “Fauna Conyugal”, una novela de Laura (¿es que no hay mujeres que se llamen de otra manera?) Zigman (también llevada al cine –ésta creo que con menos suerte- por Tony Goldwyn, protagonizada por Ashley Judd, con el título de “Siempre a tu lado”). “Fauna Conyugal” es algo así como la versión femenina de “Alta Fidelidad”; una suerte de factores que hacen reflexionar al hombre/mujer acerca de las relaciones en pareja y de cómo la culpa siempre la tiene el otro sexo. Siempre.
09 enero 2006
Tengo… tengo que decirte algo y no sé cómo hacerlo… ¿Por qué? ¿Es algo desagradable? ¿Has visto en mí algo que no te gusta? No… Jejeje… ¿Qué? Jeje…, ¡es que no me llenas! Jajaja… No le veo la gracia a eso. No es cuestión de gracia, sino de… Bueno, dime lo que ocurre porque estoy preocupado, ¿sabes? Lo sé… Cuando tu corazón late, late el mío también. Lo sé, lo sé, lo sé, pero creo que no debemos vernos más. ¿De veras? Sí. ¿Por qué? Lo siento. ¿Por qué, qué sucede? Sé que me falta algo y no sé el qué, lo que es… ¿Qué significa? ¿Que te falta algo de mí? Sí. ¿Qué quieres decir? ¿Qué es? Dime… Es, es algo… ¿Puedes decirme lo que te falta de mí? Creo que si te pararas a pensar un poco, lo averiguarías. Pero ¿qué te puede faltar de mí? ¿Qué puede ser, qué puede ser? Hay algo… No sé lo que es. ¿Mi personalidad? ¿Mi aspecto físico? Pues… no. Bueno, no soy guapo, tal vez sea eso lo que te… ¿No tiene que ver con mi talla ni nada de eso? No, tú te refieres. Quizá sean mis gafas No, no tiene nada que ver con que seas bajo o poco cultivado. ¿Es por mis gafas quizá? No, y no me importa que tus dientes estén torcidos, de veras. Entonces… Entonces qué, ¿qué diantre puede ser? No entiendo. ¿No tiene que ver con mi personalidad? No. ¿Te diviertes cuando estás conmigo? ¿Te diviertes? No. Pero no es eso, no es que no me divierta cuando estoy contigo pero… Nos divertimos cuando reímos, pasamos ratos que..., ya sabes… Sí. Y no me digas que no nos hemos reído…, nos hemos reído mucho. No, no es que hayamos reído, porque en realidad no nos hemos reído. En realidad yo me he reído mucho pero cuando me daba cuenta de que no te reías…, yo dejaba de reírme en el acto. Bien, nos hemos reído mucho, pero… Es algo importante, algo que… ¿Qué te falta? ¿No puedes ser más concreta? ¿Es quizá que…? Nuestras relaciones no conducen a ninguna parte. ¿Adónde quieres que nos conduzcan?, di. ¿Adónde podrían conducirnos? Bueno, verás…, quiero decir que si yo te quiero pero tú no me quieres, veo muy difícil que podamos los dos intentar al menos… No, no es que yo no te quiera, es… Entonces, ¿me quieres? No, no te quiero. Luego ésa es la razón… No, no es ésa la razón, insisto en que me falta algo, necesito un hombre muy fuerte. Comunicación… ¿Acerté? Necesito un líder. Yo soy fuerte, soy un líder, ¡soy perfecto, tengo todas las cualidades para el mando! No me entiendes, son tantas cosas vitales de política, cosas importantes… ¡Yo también, yo también, igual que tú! Quiero ir a trabajar con los pigmeos al África… ¡Exacto! …Y quiero ir a una leprosería a cuidar leprosos. ¡Lo estoy deseando! Lo mismo que tú, ¡lo mismo que tú! Amo la lepra. Si es eso lo que me preguntas, estoy dispuesto, me gusta la lepra, me gusta el cólera, me gustan todas las enfermedades de la piel. Así que no veo yo que… Eres inmaduro. ¿En qué forma soy inmaduro? Emocionalmente, sexualmente e intelectualmente. Sí, pero ¿en qué otras cosas? Oh…, quizá sea culpa mía. Puede que yo no pueda dar. ¿De manera que no puedes dar? Entonces ¿por qué no recibes y yo te daré? ¡No estoy preparada para recibir! Bien, entonces tú das y yo recibo. Yo no puedo recibir. Verás, yo soy una persona que puede recibir si otro da. ¡Yo no puedo dar, lo siento! Pero si los dos recibimos, ¿quién da? Bien, yo… no puedo recibir, mi problema es que estoy recibiendo y recibiendo y no puedo dar ni recibir. Pero a mí me gustaría dar si tú pudieras recibir. No puedo recibir, no sé cómo puedo ayudarte, realmente no lo sé. Mira, si ambos recibimos, entonces ambos… ¡Ya te lo he dicho, no puedo recibir cuando no puedo dar! No, no saldría bien. No tiene objeto. Lo siento… Adiós. Lamento hacerte daño. … No te preocupes por mí, cariño. Soy como un gato, siempre caigo de pie… Ohhh… Ooohhh… ¡Oooohhhh…!
*Extracto de “Bananas”, de Woody Allen.
**Cualquier parecido con la realidad es puta coincidencia.